
Se dice que hay química, cuando entre dos, se comprueba la empatía. O, más bien, cuando la “vibra” se concreta en “buena onda”. Pues tal parece que la amistad es más un asunto de física que de química, de energías y partículas del cerebro que de compuestos que se agitan en el cuerpo. A esta conclusión llega un estudio publicado en Physical Review Letters (www.ica1.uni-stuttgart.de/~marta/qsmob_glh.pdf). Que descubre, a partir del primer modelo matemático elaborado sobre las relaciones sociales a partir de la física, que los vínculos de amistad entre los humanos, siguen las mismas pautas de comportamiento que las colisiones de partículas, de manera que si consideramos que una colisión equivale a un encuentro, un colisionador de partículas bien podría ser algo así como un escenario de encuentros de redes tipo Facebook, donde la gente se reúne, sin que tengan, necesariamente, que colisionar sus cuerpos físicos, como antes ocurría en los clubes o en los bares.
La física que hoy acerca a los primates sapiens no es la física de las pieles, sino aquella de las altas energías, impulsos coincidiendo en el ciberespacio para llevar y traer los mensajes de texto o las caritas felices, ese ícono insulso de las desuetas palabras del amor. Conexiones que se establecen sin el estorboso rudimento de los cables. Como si no fuera mejor enredarse entre extensiones de pieles y de alambres que facilitan mejor la mezcla de los fluidos, que navegar en el laberinto anónimo de los bits, sin que nadie sepa jamás quien es el otro.
Los investigadores hicieron su trabajo sobre 90.000 estudiantes de Estados Unidos y llegaron a la asombrosa conclusión de que es la física la que manda en la amistad, y no la química, como aún creíamos los que ya transitamos por la cincuentena.
Ahora bien, se preguntarán algunos: y esto de qué nos sirve? Pues de mucho. La investigación teórica de base permite que la ciencia aplicada elabore modelos a partir de los nuevos patrones descubiertos, de manera que a partir del estudio que aquí reseño podremos conocer asuntos tan diversos como la probabilidad de éxito en las sociedades de negocios entre grupos o individuos, o la dinámica de expansión de enfermedades como el sida.
Y podremos comprender, como no, el misterio de Facebook y las redes sociales, que han pasado de ser el boom del futuro al boom del presente, según nota de Guardian (02-03-06). Debido a qué? Z. Bauman tiene una explicación: porque la gente está feliz de revelar detalles íntimos de su vida íntima. He ahí la cuestión.
0 comentarios:
Publicar un comentario