junio 19, 2010

¿La madre Tierra?


¿La madre Tierra? Por Manuel Guzmán Hennessey


No hay que burlarse de Evo Morales por haber dicho que los transgénicos producen homosexuales y calvos. Me parece más saludable enseñarle, para que aproveche su liderazgo y siga trabajando por una convocatoria de la sociedad en favor del clima.

El error lo cometió con ocasión de la cumbre mundial de los pueblos por el cambio climático y los derechos de la madre Tierra, que era una iniciativa bien intencionada, pero tiznada de otro error: la metáfora "madre Tierra".

Que puede acabar confundiendo a los ignorantes tanto como la asociación lingüística de genes, cromosomas, hormonas e intervenciones de la biología sobre las semillas y los alimentos de los pollos. Que supongo fue lo que le ocurrió a Evo.

Lo de la "madre Tierra" me parece un error más grave. Porque nos aleja de la consideración sistémica necesaria para entender el origen antropogénico del problema del clima.

La Tierra es un sistema, no una madre que produce humanos. Los seres vivos conformamos otros sistemas, e interactuamos con el sistema Tierra. Nuestra especie proviene de la evolución de otros primates, no de las condiciones fisicoquímicas de un Planeta paridor de especies.

Pero Evo no es el único que confunde los conceptos científicos. Y tampoco lo hace como resultado de una premeditación. Otros más ilustrados, como los negacionistas climáticos o los negacionistas evolutivos, son, a mi parecer, más peligrosos que el buen aimara. Porque construyen sus argumentos a sabiendas de que pueden confundir, y lo consiguen.

El columnista de The New York Times Leslie Kaufman reveló hace unos días que los mismos 'tanques de pensamiento' que alentaron la confusión contra el evolucionismo darwiniano hoy se apertrechan en las trincheras del negacionismo climático. Su columna se titula 'Darwin foes add warming targets', y en ella se refiere a los genios del Discovery Institute, célebres por la teoría del diseño inteligente, especie de "madre Tierra" de una evolución equivocada. Y señala que hay una ola que quiere aprovechar la lógica argumental del negacionismo evolutivo para armar la nueva lógica argumental que sirva a quienes están interesados en divulgar que el calentamiento global no tiene un origen en la actividad humana.

Es un perverso juego inteligente sobre el cual la humanidad habrá de aprender a defenderse, tanto o más que del propio cambio climático. Pero hay que empezar por recomendarle al presidente Evo que no siga refiriéndose a unos derechos de quien no puede ser sujeto de tenerlos.

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